La sensualidad en el Arte Barroco
El arte y la sensualidad
La sensualidad en arte abarca cualquier obra artística incluye pinturas, esculturas, fotografías, música y escritos que se pretende evocar la sensualidad o que representa escenas de amor.
Definición
La definición de la sensualidad en arte es difícil ya que las percepciones de lo que es sensual, erótico y arte, fluctuan con la cultura y con el tiempo.
Una escultura de un falo en algunas culturas de África puede ser considerado como un símbolo tradicional de potencia, aunque no abiertamente erótico. Además, suele establecerse una distinción entre el arte erótico y la pornografía (que también muestra escenas de amor de decisiones y está destinado a evocar la excitación erótica, pero no suele ser considerado arte).
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La distinción puede estar en la intención y el mensaje, el arte erótico destinado como piezas de arte, encapturing elementos formales del arte, y basándose en otras obras de arte histórico.
La pornografía también pueden usar estas herramientas, pero está pensado principalmente para despertar el deseo sexual.
Sin embargo, estos elementos de distinción son muy subjetivas...
Pasa el Raton por cada una de las Representaciones


Sensualidad en el Barroco


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Sensualidad en el Barroco
El Barroco fue un periodo de la historia en la cultura occidental que produjo obras en el campo de la literatura, la escultura, la pintura, la arquitectura, la danza y la música, y que abarca desde el año 1600 hasta el año 1750 aproximadamente. Se suele situar entre el Renacimiento y el Neoclásico, en una época en la cual la influyente Iglesia Católica europea tuvo que reaccionar contra muchos movimientos revolucionarios culturales que produjeron una nueva ciencia y una religión disidente dentro del propio catolicismo dominante: la Reforma protestante.
Como estilo artístico el barroco surgió a principios del siglo XVII y de Italia se irradió hacia la mayor parte de Europa. Durante mucho tiempo (siglos XVIII y XIX) el término barroco tuvo un sentido peyorativo, con el significado de recargado, desmesurado e irracional, hasta que posteriormente fue revalorizado a fines de siglo XIX por Jacob Burckhardt y luego por Benedetto Croce y Eugenio d'Ors.