MANGA
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Manga (漫画?) es la palabra japonesa para designar a la historieta en general. Fuera de Japón, se utiliza exclusivamente para referirse a los cómics nipones.
El manga abarca todos los géneros, llega a todos los públicos y constituye una parte importantísima del mercado editorial de Japón, motivando además adaptaciones a distintos formatos: series de dibujos animados, conocidas como anime, o de imagen real, películas, videojuegos y novelas. Los leen en todas partes: en los trenes de cercanías, en las salas de espera y en los parques. Cada semana se editan nuevas entregas, al más puro estilo del folletín, protagonizadas por héroes cuyas aventuras seducen a los lectores durante años.
Desde los años ochenta, ha ido conquistando también los mercados occidentales.
Terminología
Hokusai Katsushika, un representante del ukiyo-e, acuñó el término manga combinando los kanji correspondientes a informal (漫 man) y dibujo (画 ga). Se traduce, literalmente, como «dibujos caprichosos» o «garabatos». Los japoneses llaman también al manga «imágenes insignificantes», pues compran al año más de mil millones de volúmenes en blanco y negro, impresos en papel barato.
Pasa el Raton por cada uno de los Dibujos


Dibujo Manga sensual


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Dibujo Manga sensual


Dibujo Manga sensual


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A diferencia de las otras dos grandes escuelas de historieta (la franco-belga y la estadounidense), en el manga las viñetas y páginas se leen de derecha a izquierda, al igual que en la escritura tradicional japonesa. El más popular y reconocido estilo de manga tiene también otras características distintivas, muchas de ellas por influencia de Osamu Tezuka, considerado el padre del manga moderno.
El manga nace de la combinación de dos tradiciones: La del arte gráfico japonés, producto de una larga evolución a partir del siglo XI, y la de la historieta occidental, afianzada en el siglo XIX. Sólo cristalizaría con los rasgos que hoy conocemos tras la Segunda Guerra Mundial y la labor pionera de Osamu Tezuka.
Durante el siglo XIX, en plena transición de la era feudal a la industrializada, los artistas occidentales se maravillaban del ukiyo-e, gracias a la exótica belleza que transmitía.