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Juego del SCRABLE

Scrabble es un juego de mesa cuyo objetivo consiste en formar palabras sobre un tablero.
Para dicho fin, cada jugador recibe un número específico de fichas (o letras), las cuales debe colocar sobre casillas numeradas. Las letras se encuentran igualmente numeradas, y por lo tanto, cada jugador obtiene por cada palabra formada un puntaje que depende tanto del valor de las letras empleadas como de la posición de dichas letras dentro del tablero. En síntesis se puede decir que el Scrabble es como un cruce entre un juego de dominó y el crucigrama.

Historia
Los inicios [editar]En 1931, la población de Poughkeepsie, en Nueva York, se encontraba sumida en una situación similar a la del resto de Estados Unidos... hundida en lo más profundo de la Gran Depresión. Había una gran inestabilidad laboral y los estafadores estaban a la orden del día. Fue en estas circunstancias cuando el arquitecto Alfred Mosher Butts, residente en Poughkeepsie, perdió su trabajo y decidió explorar su pasión por los juegos y las palabras. A Butts, hombre tranquilo y apacible, no le gustaban los juegos con dados, porque en ellos todo dependía de la suerte. Pero por el otro lado, opinaba que los juegos que requerían muchas habilidades -como el ajedrez- resultaban demasiado intelectuales para el público en general. Así que decidió inventar un juego en el que intervinieran una mitad de suerte y otra mitad de habilidad, y a finales de 1931 ya había dado con la idea inicial del actual Scrabble®, un juego al que denominó Lexico.

Nacimiento del Scrabble
Los Brunot decidieron que el juego necesitaba pequeñas modificaciones, por lo que reorganizaron la distribución de casillas con premio y simplificaron las reglas, que resultaban demasiado largas y complejas. Al mismo tiempo, empezaron a pensar en un nuevo nombre y solicitaron un "copyright" (derechos de autor), lo que se les concedió el 1 de Diciembre de 1948. Pocos días después llegó el gran día... tras largas consideraciones, decidieron llamar Scrabble® al juego y consiguieron registrarlo el 16 de Diciembre de 1948.¡Por fin había nacido el Scrabble® que todos conocemos! Los Brunot empezaron vendiendo el juego en el salón de su casa de Newtown, en Connecticut. Brunot compraba las piezas para fabricar el juego y las montaba con ayuda de su esposa. Al principio, sólo fabricaban 18 unidades diarias, debido al trabajoso proceso de estampar las letras en las fichas de madera una por una. Durante 1949, el primer año de producción del juego por parte de los Brunot, montaron y vendieron 2251 juegos, perdiendo $450. En los años siguientes, continuaron luchando y trabajando duro para comercializar el juego. En 1952 seguían perdiendo dinero, por lo que empezaron a pensar en abandonar el proyecto y Brunot se tomó unas vacaciones para considerar el futuro de su empresa. Al volver, se encontró con una agradable sorpresa: una avalancha de pedidos, debido a que los que lo habían adquirido lo recomendaban con entusiasmo a sus amigos y conocidos. Había llegado el momento de trasladarse a un local más grande, así que se mudaron a un colegio abandonado cercano a su casa de Connecticut. En el último trimestre de 1952 se vendieron 37.000 unidades de Scrabble®. Fue también en el año 1952 cuando Jack Strauss, el presidente de Macy's® de Nueva York -los grandes almacenes más importantes del mundo-, aprendió a jugar a Scrabble® durante sus vacaciones. El juego le entusiasmó, por lo que lo introdujo en su Departamento de Juegos. Macy's® no sólo empezó a vender Scrabble®, sino que apoyó una campaña de promoción del juego que cautivó a miles de personas.

Actualidad
En 1953, aunque la cifra de producción había aumentado a 6.000 unidades por semana, Brunot se dio cuenta de que no podía satisfacer la extraordinaria demanda de Scrabble®, así que cedió la licencia de fabricación a Selchow and Righter®, el fabricante de juegos líder en Estados Unidos, que precisamente lo había rechazado unos años antes. Durante tres años, se tuvo que racionar el servicio de Scrabble® a las tiendas, ya que la demanda no dejaba de aumentar y el fabricante no podía satisfacerla. Mientras, la fiebre de Scrabble® se extendió hasta Australia en 1953. Ese mismo año, J. W. Spear and Sons® lanzaron el juego en Gran Bretaña, donde se convirtió en un éxito de ventas inmediato. Brunot acabó vendiendo los derechos de Scrabble® en 1968 a Spear's® para todo el mundo excepto para los Estados Unidos, Canadá y Australia (unos años más tarde consiguieron también los derechos para este país). Los derechos quedaron repartidos de esta manera hasta la actualidad. En 1986 Selchow and Righter vendieron los derechos a Coleco, que quebró en 1987. Y así sucedió que, 53 años después de rechazar el juego, Milton Bradley adquirió los derechos de Scrabble® para los Estados Unidos y Canadá. En 1991 tuvo lugar el primer campeonato mundial (en inglés) de Scrabble® en Londres, y el segundo se organizó en Nueva York en 1993. En español, se celebró el Primer Campeonato Internacional, en Madrid, en el año 1997. En 1998 se convocó al Segundo Campeonato Internacional en Ciudad de México D.F. Desgraciadamente, James Brunot murió en Octubre de 1984, por lo que nunca llegó a ver el primer campeonato mundial del juego, pero Alfred Butts sí tuvo la suerte de verlo (asistió a la competición de Nueva York y quedó maravillado al ver lo lejos que había llegado su invento). Butts siguió jugando al Scrabble® con su familia y sus amigos hasta el final de sus días. Este hombre modesto y sin pretensiones vivió para ver cómo su creación se convertía en un fenómeno mundial. Vivió hasta los 93 años, muriendo en Abril de 1993. Hay 3 campeonatos del mundo de Scrabble, en español, en inglés y en francés.

1.Introducción

Tiempo de juego: 1 hora.
Jugadores: de dos a cuatro.
Material: tablero; cuatro raíles para las letras; una bolsa para las letras; 100 fichas representando letras.
Dificultad: a partir de los 10 años; exige unas ciertas dotes de vocabulario.

2.Objetivo
Crear palabras interconectadas como si de un crucigrama se tratara y emplazarlas de tal manera sobre el tablero que arrojen la máxima puntuación.

3.Reglas de juego
Se coloca el tablero sobre la mesa. Las fichas son introducidas dentro de la bolsa. Cada jugador toma un raíl para ubicar sus fichas.
Para decidir quién tira primero, todos los participantes cogen una ficha de la bolsa; el que consigue la letra más cercana al inicio del alfabeto, gana. Las fichas usadas son devueltas a la bolsa y se decide quién controlará las puntuaciones:
Cada jugador toma siete fichas de la bolsa y las coloca sobre su raíl. Cada ficha tiene impresa, en una de sus caras, una letra y, en formato subíndice, justo al lado de la letra, un número que indica su valor en puntos.
El primer jugador debe formar una palabra usando dos o más letras, colocándola horizontalmente (las letras ubicadas de izquierda a derecha) o verticalmente (en orden descendente) sobre el tablero, de manera que una de las letras esté situada en el recuadro que tiene la estrella de ocho puntas en el centro. Esta estrella es como una casilla de inicio y tiene el mismo efecto que la casilla que dobla la puntuación de la palabra, es decir, tras la primera tirada, el jugador puede doblar la puntuación obtenida.
El turno pasa entonces al jugador de la izquierda que puede: añadir una o más letras a la palabra existente ampliándola, formar una nueva palabra usando una letra de la existente (debe haber una interconexión), o ambas. Las palabras pueden ser ampliadas por los extremos, es decir, a través de prefijos y sufijos, pero no pueden ser ampliadas desde el centro.
Existen dos fichas completamente blancas, sin ninguna letra impresa, que actúan como comodines y que pueden ser usadas como la letra que se desee. Una vez colocadas en el tablero, sin embargo, tienen siempre el valor por el que han puntuado.
También destacan las 61 casillas-premio del tablero: 24 azul claro, que doblan el valor de cada letra; 12 azul oscuro, que triplican el valor de la letra; 15 de color rosa, que doblan el valor de la palabra, y 8 rojas, que triplican el valor de la palabra. En el caso de conseguir una palabra que incluya la puntuación como letra y como palabra a la vez, se cuenta primero la puntuación de la letra y, después, la de la palabra.
Si un jugador puede colocar sus siete fichas en el tablero en una misma jugada, consigue una prima de 50 puntos, que se suma a la puntuación obtenida por las diferentes combinaciones arrojadas.
En cualquier momento del juego, un jugador puede decidir usar un turno para cambiar algunas o todas sus fichas, devolviéndolas a la bolsa y reemplazándolas por un número semejante de fichas; al final, siempre debe tener siete. En este mismo turno, el jugador no podrá colocar ninguna palabra sobre el tablero.
Un jugador también puede "pasar" sin cambiar ninguna ficha. Ello ocurre cuando tiene una palabra de alta puntuación en su raíl, pero no existe letra en el tablero a la que conectarla. Sin embargo, si está tres turnos sin tirar es expulsado del juego (un jugador puede "pasar" más veces si no hay más fichas en la bolsa).
El jugador que acaba de tirar anota su puntuación, basada en el valor total de las fichas que ha emplazado. Si ha añadido letras a una palabra ya existente, suma el valor de la palabra entera, independiente mente de las letras que ya estuvieran emplazadas en el tablero. Lo que no cuenta es si la palabra estaba ubicada sobre una casilla-premio.
El jugador toma las fichas que le hacen falta para sumar siete de la bolsa y las coloca sobre su raíl.
El segundo jugador debe, a continuación, colocar una o más letras desde su raíl, en línea recta, para formar al menos una nueva palabra.
Existe una regla casera que da un ritmo trepidante al final de la partida; quien se queda primero sin una ficha, gana el doble de la puntuación de todas las letras que todavía permanecen en los raíles de los contrarios. En este momento resulta emocionante la lucha por desembarazarse de todas las fichas, especialmente de las que tienen mayor valor.

4.Normas
1. Si uno de los otros jugadores duda de la corrección de la palabra, siempre puede exigir una consulta al diccionario. En realidad, uno de los trucos que suelen utilizarse es "colar" palabras inexistentes como si fueran verdaderas. Si nadie duda y ha sido emplazada la siguiente palabra, sea cierta o no, la anterior queda aceptada por el juego. Si alguien duda, el árbitro será el diccionario; si la palabra está en el diccionario, es aceptada. Por eso, las malas lenguas dicen que el Scrabble ha convertido el diccionario en un best-seller. El jugador que ha inventado una palabra debe recoger sus fichas del tablero y pierde su turno.
2. Está prohibido formar las siguientes palabras: nombres propios o que normalmente empiezan con mayúscula, abreviaciones, palabras escritas coloquialmente o palabras extranjeras que no hayan sido adoptadas por la lengua castellana.
3. Los jugadores sólo tienen tres minutos para formar su palabra.

5.Estrategia
El jugador que comienza tiene ventaja ya que su primera palabra será doblada automáticamente. Sin embargo, dependiendo de la palabra, la ventaja puede pasar rápidamente al oponente. Por eso es mejor no centrar las letras en relación con la estrella sino poner un extremo de la palabra o, como máximo, hacer uso de las casillas-premio que doblan el valor de las letras.

El objetivo es, obviamente, conseguir el máximo número de puntos por cada palabra que queda depositada en el tablero. Nunca hay que jugar con las Letras de una forma irreflexiva; siempre hay que calcular la puntuación de una posible jugada teniendo en cuenta, sobre todo, su ubicación en el tablero.

En el propio raíl nunca hay que distribuir las letras en grupos o aislar alguna de ellas. Deben estar mezcladas y espaciadas uniformemente.

Al emplazar una palabra también hay que tener en cuenta las posibilidades de alargarla y, sobre todo, las casillas-premio a que puede acceder el oponente usando aquella palabra como trampolín.

Siempre hay que mirar primero si se puede añadir una letra a la palabra anterior, ya que ello significa puntuar por toda la palabra. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el contrario buscará lo mismo; por tanto, es mejor no darle oportunidades de hacerlo.

Las fichas blancas (comodines) son un arma muy valiosa. Por eso es mejor guardarlas para el final, a menos que con una de ellas se pueda cerrar una palabra que arroje más de 25 puntos.

Es buena táctica conservar en el raíl un cierto equilibrio entre vocales y consonantes, a razón de tres vocales por cuatro consonantes. De esta manera se mantiene un cierta flexibilidad.

Comenzar la partida con muchas vocales hace fácil ir hacia adelante; sin embargo, más consonantes pueden dificultar el juego del oponente. Si la primera recogida de fichas arroja un exceso de vocales, es mejor deshacerse de algunas aunque implique un turno. Ello es especialmente necesario al principio si uno no puede puntuar más de 10.

Si se tienen dos o tres Letras iguales (por ejemplo, tres S) es preferible jugar dos o más para conseguir el equilibrio.
Jamás hay que colocar vocales cerca de las casillas-premio, ya que es una invitación para que el contrario las aproveche en el próximo turno.

Las letras que puntúan muy alto son buenas para jugar al principio de la partida; sin embargo, al final (ya que son difíciles de colocar) pueden convertirse en un escollo (sobre todo si quedan dos o más en el raíl). También hay que ir con pies de plomo al colocarlas porque resulta muy fácil abrir caminos a la puntuación del enemigo.

El jugador debe emplazar sus fichas en el tablero de una forma racional que beneficie a sus intereses. Así, para colocar una palabra larga de puntuación alta, intentará englobar dos o tres casillas-premio.

Es mejor sacrificar unos pocos puntos si se evita que el oponente puntúe.
Es interesante fijarse en qué letras han salido ya. No tiene sentido estar esperando una M o una N si ya han salido todas a juego. Por eso es bueno saber cuántas fichas se cuentan de cada letra.

Es importante plantearse qué tipo de tablero se desea: ¿un tablero abierto, en el que haya oportunidades para puntuar para todos los jugadores, o un tablero bloqueado, en el que sea difícil acceder a una puntuación elevada?

La primera opción, mantener el tablero abierto, es mejor cuando el jugador deduce que su poder de palabra resulta superior al del contrincante o cuando necesita obtener una puntuación muy alta.

La segunda opción es mejor cuando el jugador está por delante con una buena puntuación (entre 40-60 puntos) o recela del poder de palabra de sus contrincantes. En este caso puede ser valioso perder un turno para cambiar las letras que uno tiene, ya que una renovada combinación puede conducir a puntuaciones más altas.

Al final del juego prácticamente todas las fichas están en el tablero, de manera que el jugador puede intentar adivinar qué fichas mantiene ocultas el otro jugador, y jugar en relación con esa especulación.

Es importante ser el primero en acabar todas las fichas, ya que las que quedan en el raíl puntúan en contra de uno mismo.

Al final, uno debe jugar por lo que tiene y dejarse de esperar mejores combinaciones. Hay que sacar el mayor partido posible a las propias armas. Ello es especialmente cierto cuando las grandes puntuaciones ya están en el tablero y son escasas las opciones de ganar puntos sobre las fichas que el oponente tiene en el raíl.

6.Final

El juego termina cuando todas las letras han sido sacadas de la bolsa. En ese momento, cada jugador debe tirar lo que puede a partir de las fichas que posee. Si un jugador no puede colocar las fichas, pasa, pero no está fuera del juego.

El primer jugador que consiga usar todas sus fichas gana la partida. Sin embargo, el juego acostumbra a terminarse cuando los jugadores tienen una o dos fichas, pero ya no hay combinación posible para hacer más palabras.

Las puntuaciones de los jugadores son sumadas y el valor de cada ficha sin jugar se deduce de la puntuación de cada jugador. Si un jugador ha usado todas sus fichas, su puntuación se incrementa a partir de la suma de las fichas de los otros jugadores.

El jugador con la puntuación más alta gana el juego.


7.Variantes

Scrabble solitario
El jugador toma siete fichas de la bolsa y forma la palabra de la manera usual; después de anotar su puntuación, sigue la dinámica de crear palabras ayudándose de la bolsa. Al final, suma la puntuación y la compara con la obtenida en otras partidas.

Scrabble duplicado
Puede jugar cualquier número de jugadores, cada uno con su propio tablero. Al principio del juego, un árbitro selecciona siete letras de la bolsa. Los jugadores tienen un tiempo límite para formar palabras que les aseguren la puntuación más alta que pueden obtener. Una vez identificada la combinación con mayor puntuación, se coloca sobre el tablero; el árbitro toma más letras de la bolsa, que serán usadas en el próximo movimiento. El juego continúa hasta que todas las fichas han sido usadas. El ganador es quien ha conseguido una puntuación más alta.

Esta variante se fundamenta realmente en el conocimiento de las palabras y carece de los efectos de estrategia y suerte del juego estándar.

Scrabble con comodines iniciales
Para reducir el elemento suerte asociado a las dos fichas blancas que actúan como comodín, se entrega una de estas fichas a cada jugador al principio. En cualquier momento puede añadir esta ficha a su raíl en vez de completarlo con una ficha normal. Una vez en el raíl, la ficha Blanca puede ser jugada de la misma manera que en un juego normal.

Fuente: riie.com

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